Macarena Merchán. Marbella (Málaga). Ama de casa y escritora aficionada.
Siempre me gustó ir al colegio. De hecho, para mi septiembre era el mes de forrar los libros, de recuperar los nervios para ver un año más quién estaba en mi clase, quiénes eran mis profesores... Forrar los libros, que siempre lo hacía mi padre y ese olor a nuevo de los cuadernos, la mochila y los mismos libros.
Me gustaban todas las asignaturas, pero desde luego, la literatura y la lectura era lo que más me gustaba. También, de más pequeña, me encantaban los dictados. Al principio parecían un reto, intentar escribir bien aquellas palabras, que casi eran tan nuevas como los libros en septiembre, y que a veces eran más un dibujo, por aquello de inventarse letras, que una palabra en si.
Mis amigos de aquella época, hace mucho que no los veo, porque yo, aunque soy andaluza estudié en Extremadura mis primeros años. Pero los recuerdo con cariño, veo algunas fotos que tengo del colegio y los sigo extrañando, igual que a las dos primeras profesoras que me enseñaron a leer y a jugar con las palabras.
Algo bueno sembrarían estas señoras porque siempre me ha gustado escribir y ahora, es un aafiicón que me gustaría que se convirtiera con el tiempo en algo más. Cuando acuesto a los niños, tras leerles un cuento, siempre saco un ratito para escribir relatos y cuentos, que espero que un día vean la luz.
Gracias, profesoras. Gracias, profesorado en general, porque no se valora realmente el trabajo que hacéis para convertirnos de mayores en las personas que somos y yo estoy orgullosa de donde he llegado y lo que soy, gracias a vosotros.

